Crisis en el gobierno de Israel por el rechazo de los aliados de ultraderecha a enviar combustible a Gaza

Una grave crisis con consecuencias cuya gravedad se verá en las próximas horas, estalló en el gobierno de Benjamín Netanyahu por la furibunda oposición de sus socios ultraortodoxos que calificaron de «vergonzosa» la decisión de entregar combustible a la Franja de Gaza en plena guerra con el grupo terrorista Hamas.

El gabinete de guerra fue el organismo que aceptó por unanimidad este viernes una recomendación del estado mayor militar y el servicio de seguridad de Israel, Shin Bet, de autorizar el ingreso de dos camiones cisterna diarios con combustible a la Franja.

El titular del Concejo de Seguridad Nacional, Tzachi Hanegbi, explicó que la medida tiene el propósito de ”prevenir la difusión de enfermedades”. Hay reportes de que el hacinamiento de los más de 2 millones de habitantes del enclave, sin agua, alimentos y medicamentos y ausencia de baños, entre otras necesidades básicas, dispara todo tipo de infecciones y puede acabar en epidemias.

El gabinete de guerra afirmó que el combustible responde a las necesidades expuestas por las Naciones Unidas “ destinadas a apoyar las infraestructuras de agua y alcantarillado […], a condición de que no les lleguen a Hamas».

El primer ministro Bejanín Netanyahu Reuters

Pero de inmediato la medida promovió una queja de tono extremadamente duro de los aliados más derechistas del gobierno. El vicepreisdnete de la Knéset, el Parlamento, Nissim Vaturi, repudio la medida e instó a «quemar Gaza».

En un mensaje en las redes cuetionó «toda esta precoupación por si hay o no Intenet en Gaza demuestra que no hemos aprendido nada. Quemen Gaza ahora, nada menos que eso!». En otro mensaje reclamó: «No prmitan la entrada de combustible, no permitan la entrada de agua hasta que los rehenes sean devueltos!».

El ministro de Finanzas, Bezalel Smotrich, un ultraortodoxo que lidera el Partido Sionista Religioso, exigió cambiar inmediatamente los componentes del gabinete de guerra, que es una instancia menor al gabinete general, para incluir a los jefes de todos los partidos en ese foro, es decir las formaciones ultraderechistas.

«Inaceptable»

Smotrich escribió que las acciones del gabinete de guerra eran «inaceptables» y pidió a Netanyahu que detuviera la transferencia lo antes posible.

Dijo además que la decisión «escupe en la cara a los soldados de las FDI (las fuerzas militares israelíes), a los rehenes y sus familias, y a las familias afligidas. También es contraria a la decisión del gabinete político y de seguridad y, por lo tanto, es ilegal. No es así como se puede ganar una guerra, así no es como se destruye a Hamás, y así es como no devolveremos a los rehenes”.

El gabinete de guerra debe “detener este escándalo iinmediatamente e impida que el combustible entre en la Franja”. Y sostuvo que enviar combustible a Gaza «transmite debilidad, inyecta oxígeno al enemigo y permite a (jefe máximo de Hamas, Yahya) Sinwar sentarse cómodamente en un búnker con aire acondicionado, ver las noticias y continuar manipulando a la sociedad israelí y a las familias de los rehenes”.

Smotrich considera que el ingreso del combustible discute una estrategia que debería constituir en “golpear a los líderes de Hamas, también en el extranjero, sin piedad, hasta que los últimos supervivientes allí nos rueguen que aceptemos a nuestros rehenes incondicionalmente. Ésta es la única manera de destruir a Hamas, devolver a los rehenes y restaurar la seguridad de los ciudadanos. de Israel.»

El ministro, que ha tenido otras polémicas por retener sin derechos legales el presupuesto de la recaudación impositiva que debe entregar a la Autoridad Palestina, la autoridad laica del Cisjordania para el pago de sueldos y gastos generales, no hizo en su declaración ningún comentario sobre la crisis humanitaria que envuelve a la población de Gaza y al peligro de enfermedades.

Netanyahu anunció este viernes que se reunirá con su gabinete el sábado por la noche. Es un problema grave, porque no solo Smotrich sino otros dirigentes de perfil ultranacionalista, como el ministro de Seguridad Nacional Itamar Ben Gvir habrían dado señales de apartarse eventualmente del gobierno.

Este polémico funcionario coincidió con el titular de Finanzas al sostener que “no tiene sentido dar regalos humanitarios al enemigo”, un noción que han defendido oros dirigentes de esa vereda que afirman que “no hay inocentes en Gaza”. La salida de alguno de estos partidos implicaría la caída del mandatario, que paradójicamente es lo que demandan en las calles los críticos del premier y de sus aliados supremacistas.

El líder opositor centrista Benny Gantz, quien integra el gobierno de emergencia organizado debido a la guerra, aclaró que la decisión de trasladar combustible a la Franja se basó colectivamente en la opinión de todos sus miembros. «No se trata de cambiar de estrategia, sino de proporcionar una respuesta específica» a la crisis en la Franja explicó.

El ex ministro de Economía, Avigdor Liberman, rechazó esos argumentos y atacó al gobierno con la misma línea de confundir a la población civil de Gaza con el grupo Hamas al sostener su decepción “por el envío de combustible sin ningún gesto humanitario hacia los rehenes y pidió el cese de inmediato de la anarquía”.