La red social «X» de Elon Musk es un antro de desinformación, según un duro informe europeo

La Comisión Europea tiene al magnate estadounidense Elon Musk y a su red social X (antiguamente conocida como Twitter) en su punto de mira.

La comisaria europea responsable de implementar el código de buenas prácticas, de participación voluntaria para las plataformas digitales, Vera Jourova, dijo este martes que Musk debe cumplir con la normativa (esta sí de obligado cumplimiento) europea sobre noticias falsas y contra la desinformación rusa.

X tiene, según los informes que maneja la Comisión Europea, la mayor tasa de desinformación de las grandes redes sociales.

La Comisión Europea hizo por primera vez un informe en el que estudia cómo esas grandes redes sociales o servicios de mensajería (Facebook, WhatsApp, Google, YouTube, Twitter, Linkedin, TikTok y otras) trabajan para cumplir el código de conducta.

Y de ese informe se extrae que X es la que menos hace. En cambio, en los seis primeros meses del año TikTok eliminó más seis millones de cuentas falsas, Linkedin casi siete millones y Google rechazó publicar más de 140.000 anuncios políticos que contravenían la normativa europea. Por detrás de X como peor cumplidor aparece Facebook.

«X» se ha convertido en el mayor dispensador de desinformación. Foto: AP

Este código de buenas prácticas se hizo de prueba y la Comisión Europea entendió desde muy poco después de su puesta en marcha que no conseguiría su objetivo con todas las grandes plataformas digitales.

Por eso desde agosto entró en vigor la nueva Acta de Servicios Digitales (DSA, en sus siglas en inglés), la normativa que deben cumplir las grandes plataformas y cuyo incumplimiento puede acarrear multas multimillonarias de hasta un 6% de sus ingresos globales.

Musk no adhiere a las buenas conductas

X abandonó el código de buenas prácticas en mayo y la Comisión Europea vigila especialmente a la red social de Elon Musk, convertida en el mayor dispensador de desinformación surgida de la propaganda rusa o discursos de odio que fomenten el racismo, la xenofobia o la homofobia.

La comisaria Jourova dijo el martes que “el señor Musk sabe que no está fuera de nuestro alcance por haber abandonado el código de buenas prácticas. Hay obligaciones legales. Así que mi mensaje a X es que tiene que cumplir. Y que los estaremos vigilando”.

El informe adelantado el martes es un largo documento de más de 200 páginas que resume el trabajo de las plataformas digitales para cumplir con la nueva normativa europea y con sus compromisos desde su adhesión a ese código de buenas prácticas.

Elon Musk, CEO de X. Foto: APElon Musk, CEO de X. Foto: AP

Y al que la Comisión Europea da mucha importancia en plena guerra de Rusia contra Ucrania y a menos de ocho meses de las elecciones europeas, en las que teme que arrecie la campaña de desinformación rusa para ayudar a los partidos de extrema derecha. Más a corto plazo, Bruselas teme esa desinformación rusa en las próximas elecciones eslovacas (este sábado) y polacas (del 15 de octubre).

Mentiras rusas

Jourova dijo que “el Estado ruso se ha embarcado en una guerra de ideas para contaminar nuestro espacio informativo con medias verdades y mentiras para crear la falsa imagen de que la democracia no es mejor que la autocracia”.

Así, el informe señala que YouTube borró en los seis primeros meses del año “400 canales implicados en operaciones de influencia y relacionados con la Agencia de Investigación de Internet, un órgano financiado por Moscú”.

Jourova, checa, considera que Eslovaquia es ahora mismo el país que sufre mayor cantidad de desinformación rusa. Con los eslovacos camino de las urnas este sábado y el antiguo primer ministro Robert Fico (supuestamente socialdemócrata, pero abiertamente eurófobo y prorruso) podría recuperar el cargo, según los últimos sondeos.

Los eslovacos son los europeos que más creen que los responsables de la guerra en Ucrania son Ucrania y los gobiernos occidentales y no Moscú. La mitad de la población lo piensa.

Jourova dijo también el martes que la propaganda del Kremlin es “un arma multimillonaria de manipulación masiva destinada tanto al consumo interno ruso como al de los europeos y del resto del mundo”.

La Comisión Europea advierte en su informe que además de contenido sobre la guerra, Rusia difunde en Europa desinformación que pueda ayudar a los partidos de extrema derecha, como discursos de odio contra migrantes, contra la comunidad LGBTI o negacionistas de la crisis climática.