Diez tecnologías científicas que podrían transformar nuestra vida en la próxima década
La próxima década podría traer avances importantes en salud, energía, movilidad y comunicación. Sin embargo, una demostración científica no equivale a una solución disponible para todos: cada tecnología debe superar pruebas de seguridad, costes, fabricación y acceso. Estas diez destacan tanto por su potencial como por las preguntas que todavía plantean.
1. Inteligencia artificial para la investigación científica
Los sistemas capaces de analizar grandes cantidades de datos ya ayudan a predecir estructuras de proteínas, estudiar imágenes médicas y buscar materiales con propiedades útiles. Se han publicado predicciones estructurales de más de 200 millones de proteínas, un recurso que puede acelerar la investigación biológica.
Durante los próximos años, estas herramientas podrían reducir el tiempo necesario para seleccionar moléculas candidatas a nuevos medicamentos. No sustituyen los experimentos: una predicción prometedora aún debe comprobarse en el laboratorio y, si se trata de un tratamiento, en personas.
2. Edición genética de precisión
La edición genética permite modificar fragmentos concretos del material hereditario. Desde 2023 se han autorizado en algunos países tratamientos basados en esta técnica para la anemia de células falciformes. Es una prueba de que puede tratar enfermedades antes difíciles de abordar.
Su cobertura podría extenderse hacia diversas patologías congénitas, aunque cada condición plantea retos particulares. Asimismo, cobran relevancia los potenciales efectos adversos imprevistos, el seguimiento prolongado y el presupuesto: un tratamiento exitoso impacta a escasos pacientes si la mayor parte de los afectados carece de acceso para recibirlo.
3. Terapias celulares y fabricación de tejidos
Algunas terapias extraen células de una persona, las preparan para cumplir una función específica y las vuelven a administrar. Ya se emplean ciertos tratamientos celulares contra determinados cánceres de la sangre. Mientras tanto, la ingeniería de tejidos investiga cómo reparar piel, cartílago y otros órganos dañados.
En la próxima década podrían aparecer tratamientos más precisos y fáciles de producir. El desafío es lograr que las células actúen de forma segura y que su fabricación deje de ser un proceso lento y costoso.
4. Detección precoz a través de analíticas sanguíneas
La denominada biopsia líquida examina una muestra de sangre en busca de indicios patológicos, tales como trazas de material genético desprendidas por neoplasias. En ciertos supuestos, este procedimiento facilita el seguimiento de la progresión tumoral o identifica señales tempranas de recaída.
Encontrar una señal no siempre permite saber dónde está la enfermedad ni si requiere tratamiento inmediato. Para convertir estas pruebas en programas de detección amplios habrá que demostrar que reducen muertes sin provocar un exceso de falsas alarmas y procedimientos innecesarios.
5. Vacunas basadas en ARN mensajero
Esta tecnología dota a las células de pautas transitorias para la síntesis de una proteína contra la cual el cuerpo genera anticuerpos. Después de su aplicación frente a la COVID-19, en 2024 asimismo se aprobó en Estados Unidos una inmunización de esta clase dirigida contra el virus respiratorio sincitial.
La misma plataforma se investiga para otras infecciones y para vacunas personalizadas contra ciertos cánceres. Su rapidez de diseño es una ventaja, aunque cada producto necesita demostrar por separado su eficacia, seguridad y duración de la protección.
6. Computación cuántica
Los ordenadores cuánticos aprovechan fenómenos físicos que podrían facilitar determinados cálculos, especialmente la simulación de moléculas y materiales. Esto podría ayudar a estudiar nuevos catalizadores, medicamentos o componentes para baterías.
Todavía cometen errores con facilidad y requieren condiciones técnicas exigentes. Es improbable que reemplacen a los ordenadores habituales en la próxima década; su impacto más realista sería resolver algunos problemas especializados que hoy resultan demasiado difíciles.
7. Energía de fusión nuclear
La fusión intenta obtener energía uniendo núcleos ligeros, como ocurre en las estrellas. En un experimento anunciado en 2022, la energía liberada por la reacción superó la energía del haz luminoso que alcanzó el combustible. Fue un logro científico, no una central eléctrica: la instalación completa consumió mucha más energía.
Si se superan los retos de funcionamiento continuo, materiales y costes, la fusión podría aportar electricidad con bajas emisiones. No obstante, conviene planificar la reducción de emisiones de la próxima década sin depender de que llegue a tiempo.
8. Energía solar avanzada y mejores baterías
Las células solares que combinan distintos materiales han superado el 30 % de eficiencia en condiciones de laboratorio. Su objetivo es obtener más electricidad de una misma superficie. A la vez, se investigan baterías de estado sólido y otras químicas para mejorar la seguridad, la duración o el uso de materiales abundantes.
El rendimiento real dependerá de otros factores además de las marcas obtenidas en los laboratorios; los aparatos tendrán que soportar largos periodos de funcionamiento y producirse masivamente. De lograrlo, simplificarán el almacenamiento en los hogares, la movilidad eléctrica y los sistemas eléctricos con una mayor integración de fuentes renovables.
9. Robótica asistencial y sistemas autónomos
Los autómatas ya ejecutan funciones rutinarias en centros logísticos y plantas de producción. Gracias a los progresos recientes en materia de control y sensórica, estos sistemas podrían encargarse muy pronto de ocupaciones dinámicas y complejas, tales como el traslado de material médico en centros sanitarios, la revisión de estructuras de alto riesgo o la asistencia a individuos con movilidad limitada.
La utilidad no se mide solo por lo que una máquina puede hacer en una demostración. En espacios compartidos con personas debe funcionar con seguridad, reconocer sus límites y permitir que alguien intervenga cuando sea necesario.
10. Interfaces entre el cerebro y el ordenador
Dichas interfaces captan la actividad cerebral y la traducen en instrucciones destinadas a un aparato. Dentro del ámbito de la investigación clínica, pacientes afectados por parálisis han conseguido desplazar un cursor o generar vocablos valiéndose de plataformas experimentales.
Durante los próximos diez años, la comunicación y la autonomía de ciertos enfermos podrían verse mejoradas. Su adopción masiva estará supeditada a la fiabilidad de las señales, a la seguridad de los procedimientos, al resguardo de la información más privada y a la durabilidad de los equipos a lo largo de los años.
El cambio dependerá de cómo se apliquen
Ninguna de estas tecnologías transformará por sí sola la vida cotidiana. Su valor dependerá de pruebas rigurosas, normativas transparentes, expertos cualificados y un acceso igualitario. Es probable que la próxima década sea recordada menos a causa de una innovación aislada y más por la aptitud para transformar hallazgos prometedores en ventajas tangibles, seguras y colectivas.

